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Activistas presentan demanda que desafía cambios migratorios de Trump

Nurimaro Park está entre 800,000 inmigrantes que se beneficiaron de un programa federal que extendía las protecciones para las personas que fueron traídas ilegalmente a Estados Unidos cuando eran niños.
Pero si bien él estaba al tanto de la importancia de la protección que le daba el plan conocido como Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés), tenía un problema: carecía de dinero para pagar la cuota de 495 dólares requerida para renovar su participación en el programa por dos años más.
Park, de 26 años, trabajaba como tutor privado y no tenía mucho dinero a fines de la primavera y en el verano, cuando no había clases. Pensó que podía renovar su permiso a fines de año; las regulaciones del programa permitían que los beneficiarios renovaran los permisos expirados siempre y cuando no hubieran pasado más de 12 meses desde la fecha de expiración.
Sin embargo, en septiembre, el se
cretario de Justicia Jeff Sessions anunció que el gobierno de Donald Trump iba a cancelar el programa. Los beneficiarios podrían renovar sus permisos por última vez, por dos años más, si su fecha de expiración estaba próxima a vencer.
Pero los beneficiarios como Park, con fechas de expiración vencidas, no podían renovar sus permisos.
“Tenía pensado (renovarlo) pero Trump no me avisó con suficiente tiempo de antelación”, dijo Park el martes en una conferencia de prensa.
Ahora Park y el inmigrante salvadoreño Jonathan Alvarenga Recinos, de 19 años, presentaron una demanda ante una corte federal en Alexandria en la que piden que se les permitan renovar sus permisos del DACA por dos años más.
Simon Sandoval-Moshenberg, representante del Legal Aid Justice Center—un grupo activista de Falls Church—, que presentó la querella en nombre de los dos inmigrantes, dijo que ha habido varias demandas que desafían la decisión de cancelar el DACA, pero este es el primer recurso legal enfocado en las 50,000 be
neficiarios cuyos registros habían expirado pero que aún cumplían con los requisitos para renovarlos.
“Es completamente injusto”, dijo Sandoval-Moshenberg. “El gobierno tiene que notificarle a la gente con antelación que las regulaciones van a cambiar”.
Steve Blando, portavoz del Servicio de Ciudadanía e Inmigración, que admi
nistra el DACA, rehusó comentar sobre la demanda, pero confirmó que unos 50,000 de los 800,000 que se habían inscrito para el plan no habían renovado sus permisos cuando el gobierno de Trump anunció la cancelación paulatina del programa.
Sandoval-Moshenberg dijo que él sabe que un fallo en favor de sus clientes solo sería un alivio temporal para los beneficiarios del DACA, pero agregó que esta extensión de dos años podría ser importante para los beneficiarios. Ellos podrían hacer dinero legalmente, posiblemente desarrollar habilidades que les permitirían quedarse con una visa la
boral, o quizás hallar otra manera de quedarse, como por ejemplo casándose.
Park, quien llegó a Estados Unidos de Corea del Sur cuando tenía 9 años, dijo que el norte de Virginia es el único lugar que conoce hasta ahora. Reconoció que tenía miedo de que el presentar la demanda y participar en la conferencia de prensa lo pudieran convertir en un blanco de las autoridades de inmigración, pero dijo que se vio obligado a alzar la voz.
“Estoy cansado de decirme a mí mismo que no puedo hacer lo que mis compañeros a mi alrededor están haciendo”, dijo. “Estoy cansado de aplazar mi derecho a hacer mi vida, ser libre y tratar de ser feliz”.


Activists file lawsuit challenging Trump immigration changes

Falls Church. Virginia (AP) — Nurimaro Park, 26, is one of about 800,000 people who had benefited from an Obama-era program that extended protections to immigrants brought illegally to the U.S. as children.
While he knew the significance of the protection he received under the Deferred Action for Childhood Arrivals, he had one problem: he didn't have the money to pay the $495 registration fee required to renew his participation in the program for two more years.
Park worked as a private tutor, and money was tight in the late spring and summer months when school was out. He figured he could re-enroll at the end of the year — the rules of the program allowed people to renew lapsed registrations as long as a full year hadn't passed.
In September, though, Attorney General Jeff Sessions announced the Trump administration is phasing out the program. Those who were enrolled in the program would be eligible to file for one last two-year extension if their registration was close to expiring.
But those like Park, whose registration had lapsed, were barred from renewing.
"I had planned to (renew) it but Trump did not give me enough notice," Park said at a news conference Tuesday.
Now Park and a 19-year-old Salvadoran immigrant, Jonathan Alvarenga Recinos, have filed a lawsuit in federal court in Alexandria seeking the right to apply for one more two-year extension under the DACA program.
Simon Sandoval-Moshenberg with the Falls Church-based Legal Aid Justice Center, which filed the lawsuit on the men's behalf, said there have been several lawsuits challenging the decision to end the DACA program, but this is the first focused on the 50,000 people whose registration had lapsed but were still eligible to renew it.
"This is completely unfair," Sandoval-Moshenberg said. "The government has to give people fair notice that they're going to change the rules."
Steve Blando, a spokesman for U.S. Citizenship and Immigration Services, which administers the DACA program, declined to comment on the lawsuit, but confirmed the estimate that about 50,000 of the 800,000 who had ever registered for DACA had failed to renew their status by the time the Trump administration announced plans to phase out the program.
Sandoval-Moshenberg said he recognizes that the lawsuit, if successful, gives only a temporary reprieve to those affected but he said an additional two years of protected status can be important for those who receive it. They can earn money legally, possibly develop skills that would allow them to stay on a work visa, or maybe find another way to stay, possibly through marriage.
Park, who came to the U.S. from South Korea when he was 9, said northern Virginia is the only place he knows at this point. He admitted that he was scared that filing a lawsuit and speaking out at a press conference might put a target on his back for immigration enforcement, but said he felt compelled to speak up.
"I'm tired of telling myself I can't do what my peers around me are doing," he said. "I'm tired of postponing my right to the pursuit of life, liberty and the pursuit of happiness."

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