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Mexicanos que huyen de la violencia acampan en la frontera

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Mexicanos que huyen de la violencia acampan en la frontera


Migrantes mexicanos que buscan escapar a la violencia de los carteles de las drogas y la corrupción en México han terminado en campamentos de carpas destartaladas en la frontera, frente a El Paso, lo cual ha aumentado el caos de un sistema que coloca a las personas que piden asilo en Estados Unidos en listas de espera. 

Los campamentos siguen creciendo en varios cruces fronterizos de Ciudad Juárez al aumentar la llegada de personas del sur de México, una región azotada por la violencia de los carteles, que esperan asilarse en Estados Unidos. 

Un campamento tiene unos 250 mexicanos, quienes tiene que soportar el frío mientras esperan que las autoridades estadounidenses les permitan ingresar al país.

Son parte de los miles de migrantes que esperan en ciudades del lado mexicano de la frontera, a menudo por meses, antes de ser llamados para entrevistas. El Servicio de Protección de Aduanas y Fronteras de Estados Unidos estableció un sistema de cuotas, en el que una cantidad específica de personas en las listas de espera son llamadas cada día.

Las listas de espera son manejadas generalmente por funcionarios mexicanos u organizaciones que coordinan su trabajo con el gobierno mexicano, pero los mexicanos se niegan a participar en esas listas y decidieron organizar su propio sistema en cada puerto de entrada. Las autoridades de ambos países coinciden en que los mexicanos deben tener sus propias listas y no entrar en la que manejan las autoridades mexicanas porque muchos de ellos lo que intentan es escapar de la corrupción de los funcionarios mexicanos.

Esta parece ser la primera vez que el Servicio de Protección de Aduanas y Fronteras acepta varias listas en una sola ciudad, lo que da lugar a nuevos niveles de confusión entre los cientos de mexicanos que hay en cada campamento en momentos en que se registran temperaturas bajo cero. Los detractores de las políticas inmigratorias del presidente estadounidense Donald Trump han criticado las listas y también un programa conocido como “Permanecer en México”, por el cual miles de migrantes fueron devueltos a México para que esperen aquí que sus pedidos se asilo sean procesados.

Funcionarios del Servicio de Protección de Aduanas y Fronteras dicen que ellos no manejan las listas de espera y que simplemente “controlan las colas” en los cruces, según la capacidad de procesamiento de pedidos de asilo.

El martes por la noche se veían columnas de humo de fogatas entre un mar de carpas azules y negras mientras las madres preparaban la cena para sus familias en los campamentos de Ciudad Juárez.

En el extremo de un campamento había seis carriles atestados de autos que tocaban sus bocinas y trataban de acercarse al Puente de las Américas, un cruce fronterizo donde abundan los remolques, los taxis y la gente que va y viene.

La principal razón que esgrimen los mexicanos de los campamentos es que no pueden pagar las extorsiones de las bandas locales. Un hombre de Ciudad Hidalgo, en Michoacán, dijo que tuvo que cerrar su taller mecánico porque las bandas le pedían cada vez más dinero y llegó un momento en el que ya no pudo pagar y lo amenazaron de muerte.

En los dos meses que lleva viviendo en una carpa de plástico con su esposa y su hija de ocho años han soportado bruscos cambios de temperaturas en el desierto y un clima inclemente que incluye tormentas de polvo y lluvias.

“En una sola semana tenemos todos los climas”, asegura. El migrante, que pidió que no se usase su apellido, piensa que estará aquí hasta enero.

 

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