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MI SOBRIEDAD MI MÁS PRECIADO REGALO

Mi alcoholismo y mi drogadicción empezaron a mis doce años de edad. Cuando comencé, yo pensaba que el alcohol y las drogas eran el medio por el cual yo podía deshacerme de mi miedo, timidez, nerviosismo y traumas, que eran la forma de liberarme de todos mis problemas, pero con el tiempo me fui hundiendo más y más, sin poder controlarme. Al principio yo creía que todo era maravilloso, disfrutaba de la camaradería que sentía cuando estaba anestesiado, me gustaba ser agresivo y comencé a robar y meterme en riñas, me tuve que mudar a otro país debido a los problemas que había ocasionado. Antes de irme le hice un juramento a la Virgen María de que no me volvería a drogar o alcoholizar. Cumplí mi juramento por un tiempo y, pensando que ya me había desintoxicado, creí tener control, pero no fue así. Cuando volví a empezar lo hice con más ganas, seguí pensando que no tenía problemas, pero conforme pasaba el tiempo me fui hundiendo cada vez más en el abismo del alcohol. Mi madre a quien había dejado en mi país llena de sueños, ilusiones y esperanza me perdió toda confianza. El alcohol me había arrebatado todas mis metas e ilusiones. Tuve que caer a la cárcel para encontrar a AA. Ahora he comprendido la naturaleza exacta de la enfermedad del alcoholismo y también que la he de llevar conmigo a donde quiera que vaya. Sé que el alcoholismo es una enfermedad insidiosa y progresiva cuyas consecuencias pueden ser fatales.

Llevo pocas 24 horas en el programa de Alcohólicos Anónimos pero he aprendido a vivir en la realidad y he logrado aceptarme tal como soy, con mis defectos y virtudes. Poco a poco estoy recuperando la confianza de mi madre y de cada una de las personas a las que defraude con mi carrera alcohólica. He aprendido a adaptarme a las circunstancias de la vida en lugar de tratar de cambiarlas. Nunca cambiaria mis mejores días ebrio por mis peores días sobrio.

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