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Armando López presenta: “Boleros prohibidos. La Habana sin Olga Guillot”, un viaje musical a Cuba

Armando López presenta: “Boleros prohibidos. La Habana sin Olga Guillot”, un viaje musical a Cuba

“Boleros Prohibidos. La Habana sin Olga Guillot” es el nuevo libro del periodista y escritor cubano Armando López Salamó, un viaje a la fabulosa Habana de los años 50 (época de oro del bolero), a los orígenes del género y a toda la música de la isla que ha triunfado en el mundo.

 

“Al paso del tiempo, el bolero se aparejó con el mambo (Benny Moré), la rumba (Celeste Mendoza), el danzón (Barbarito Diez); en México a la ranchera (Javier Solís, Pedro Infante, Antonio Aguilar y muchos otros), y, en cada país, tomó el lenguaje de las diferentes clases sociales”, explica el autor, memoria viva de la música cubana de todos los tiempos.

 

López destaca que no era el mismo bolero-canción el que cantaba Olga Guillot, en el lujoso cabaré Tropicana, que los bolerones corta-venas, de amores despechados, que Orlando Contreras, Ñico Membiela o Daniel Santos sonaban en las 10.000 vitrolas (jux box) que llenaban los bares y bodegas de la isla.

 

“La jerarquía de la vitrola en el ambiente musical latinoamericano incentivó a los autores a componer boleros, para ponerlos a sonar en estos aparatos. Así surgió, junto a los poéticos boleros de Agustín Lara, Oswaldo Farrés o Frank Domínguez, el llamado ‘bolero vitrolero’ en Cuba, ‘cantinero’ en Perú, o ‘arrabalero’ en México”, agrega López Salamó.

 

Al triunfo de la revolución, en 1959, las disqueras cubanas Gema, Panart y Puchito competían con las americanas Columbia y MGM, gracias a la retroalimentación de las vitrolas.

 

“Pero el nuevo régimen necesitaba crear su propia lírica. Surgió la canción revolucionaria, la Nueva Trova. El bolero fue calificado de pesimista y decadente. Olga Guillot, la reina del bolero, fue de las primeras en marcharse de Cuba. Las disqueras serían nacionalizadas, las vitrolas pasarían a los almacenes de trastos. Boleristas de la talla de Orlando Vallejo, Rolando Laserie, Ñico Membiela, Fernando Albuerne, por solo citar unos pocos, se marcharían de Cuba y frente a los cabarés ya comenzaban a cavar trincheras”, afirma el autor.

 

Junto al bolero, el libro aborda otros géneros cubanos como la guaracha, la rumba, el danzón y el mambo.

 

Armando López Salamó (Santa Clara, Cuba) es periodista, productor y novelista. Fundador de la revista cubana “Opina” y de los Premios Girasol a los artistas más populares en la Isla. Sus textos sobre música cubana se han publicado en España, Latinoamérica y Estados Unidos. Ha dirigido musicales en los principales teatros de Nueva York (Lincoln Center, Town Hall, Manhattan Center) y de La Habana. Ha impartido conferencias en prestigiosas universidades como Columbia y South California, el Instituto Cervantes de Nueva York, la Fundación Hispano-Cubana de Madrid, entre otros centros. Su reciente novela “Los maricones van al cielo” ha sido elogiada por la crítica.

 

 

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