Le llaman “culebrilla” y afecta a un millón de estadounidenses cada año
Por Michael Suárez
Los hispanos deben prestar atención a una enfermedad considerada “un grave problema” en Estados Unidos. Nuestros abuelos la llamaban “culebrilla”, pero oficialmente se denomina herpes zóster. Actualmente afecta cada año a un millón de estadounidenses y produce una de las experiencias más dolorosas para el ser humano.
“Poca gente conoce acerca del herpes zóster o culebrilla. Las personas de 50 años o más deben hablar ya con su profesional de salud e informarse sobre los factores de riesgo y las medidas”, explicó el Dr. Luis Romano, especialista en enfermedades infecciosas pediátricas.
La enfermedad es provocada por el virus de la varicela zóster, que permanece en el cuerpo de forma latente y puede reactivarse años después, causando la culebrilla.
“Se manifiesta con una erupción dolorosa que empieza con ampollas y pasa a costras. Casi siempre aparece en el tronco, abdomen o tórax, aunque puede afectar extremidades y e incluso llegar a la cabeza y la cara”, añade el experto en herpes zóster, con más de 15 años en proyectos de investigación.
Los pacientes describen una experiencia muy dolorosa y aislante, porque la erupción y el dolor asociado no permiten disfrutar de las actividades cotidianas. Podría empezar con hormigueos o dolores poco definidos en el área, antes aparecer la erupción.
Sin embargo, el factor de riesgo “más importante” es la edad. A partir de los 50 años, admite, el sistema inmune empieza a perder la capacidad de combatir algunas infecciones y las probabilidades de desarrollar culebrilla “van en aumento”.
No obstante, existen otros factores como el estrés, la diabetes, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica o el asma.
¿Es posible diferenciar claramente el herpes zóster de otras enfermedades en la piel?
“Es una erupción que llama la atención, porque aparece en solo una mitad del cuerpo, con un dolor quemante muy intenso. Puede haber personas que piensen que algo les quemó o que tal vez es un tipo de alergia, pero la recomendación es no esperar, sino buscar un diagnóstico certero”, sugiere el Dr. Romano.
El dolor, según esta tesis, es un síntoma a tener en cuenta, ya que el virus afecta a los nervios y puede ocasionar males mayores.
“Se estima que entre el 10% y el 18% puede desarrollar una complicación con neuralgia postherpética. Es decir, después que desaparece la erupción, el dolor permanece ahí. También hay estudios que han descrito un mayor riesgo de accidentes cerebrovasculares”, advirtió.
Según Romano, el herpes zóster no distingue entre razas o grupos étnicos y puede afectar a todos por igual; pero es evidente que existen diferencias en el acceso a la atención médica.
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